LA SALUD TAMBIÉN VIAJA

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La Organización Mundial de la Salud a través del Reglamento Sanitario Internacional tiene por objeto prevenir la propagación internacional de las enfermedades con un mínimo de molestias para el viajero. Nos encontramos en un momento de emergencia de salud pública de suma importancia y será  labor común gestionarla, los profesionales con sus recomendaciones y la población con el respeto y cumplimiento  absoluto a ellas.

No es baladí que las autoridades pertinentes llamen a la responsabilidad de todos,  la escasez de equipos de protección del personal sanitario pone en riesgo  a los mismos, a los pacientes y por extensión al  resto de la población.  El acaparamiento  y uso indebido de suministros  – por si acaso –  puede poner en riesgo   la correcta atención de los afectados por coronavirus,  así como otras enfermedades infecciosas.  Mascarillas y geles son productos de primera línea de los profesionales de la salud que el resto de la población debe respetar, “no podemos detener el COVID-19 sin proteger primero a los trabajadores sanitarios” advierte el Director General de la OMS. A otros corresponderá estimular el suministro, restringir o favorecer las exportaciones,  detener la especulación y el acopio  de estos productos, es decir gestionar de forma eficaz la cadena de suministro. Desde el inicio de la epidemia de COVID-19 el precio de las mascarillas quirúrgicas se ha multiplicado por seis; el de los respiradores N95, por tres, y el de las batas, por dos, Todo parece indicar que estas prácticas pueden degenerar en una manipulación del mercado  y venta al mejor postor.

En cuanto a los viajes ya contratados, después de darse a conocer el aislamiento de los clientes en un hotel de Tenerife, la curiosidad y muchas dudas han disparado las consultas sobre quién asumirá los gastos generados y como proceder para la cancelación de un  viaje y recuperar el dinero abonado.  En principio la mayoría de seguros y pólizas de salud excluyen las epidemias oficialmente declaradas,  si un viajero es diagnosticado con coronavirus,  por protocolo pasará a manos de la sanidad pública del país donde se encuentre. En España las cadenas hoteleras han consensuado  priorizar la seguridad  y atención al cliente, a la espera de si posteriormente dichos costes los cubren las Administraciones Públicas.

En cuanto a la cancelación de viajes previamente contratados, en  Acuex consideramos que el miedo inasumible al coronavirus debe ser motivo suficiente para cancelación por fuerza mayor y devolver  el dinero abonado.

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